Cantillano lleva un pedazo de Tilarán a su primer álbum
⚡ Por Nina Sojo, KM0.
Entre Tilarán y San José, Luis Antonio Sibaja Cantillano fue escribiendo canciones durante varios años sin saber que algún día formarían parte de un mismo disco. Esos pensamientos cotidianos, nacidos durante una etapa de cambios personales, hoy toman forma en “Pensamientos Ordinarios”, el álbum con el que el músico costarricense presenta oficialmente su proyecto solista: Cantillano.
Aunque el disco marca el inicio de una nueva etapa, la historia comenzó mucho antes. Cantillano creció en Nuevo Arenal, en el cantón de Tilarán, rodeado por una familia numerosa y un entorno campesino donde la música apareció desde muy temprano. Su primer instrumento fue una vieja guitarra improvisada con cuerdas de pescar. Al ver el interés de su hijo, su padre decidió regalarle una guitarra de verdad. Con ella aprendió sus primeros "signos", como se les conoce en su comunidad, y más adelante estudió guitarra clásica durante dos años en una sede de la Escuela de Música de la Universidad de Costa Rica en Guanacaste.
En marzo de 2020, mientras cumplía 25 años y el mundo atravesaba el confinamiento por la pandemia, una crisis personal lo llevó a retomar la composición. Aquellas canciones nacieron como ejercicios de introspección y fueron acompañando los constantes viajes entre su pueblo y San José. Sin buscarlo desde un inicio, cada una terminó formando parte de una misma historia.
Con esa idea en mente, en 2024 regresó a San José para terminar un proyecto que llevaba años construyéndose. El trabajo en estudio se extendió durante más de un año y estuvo acompañado por el lanzamiento de “Abrigada Junto al Mar”, “El Corredor” y “Esculpiendo Una Vida”, sencillos que fueron revelando poco a poco el sonido del álbum.
El resultado es “Pensamientos Ordinarios”, un disco de nueve canciones y 44 minutos que recoge buena parte de ese recorrido personal. El álbum gira alrededor de los pensamientos cotidianos y de las experiencias que marcaron los últimos años de Cantillano. En lo musical, la propuesta combina influencias del rock en español, el rock latinoamericano, el rock progresivo y la psicodelia, dando forma a un sonido que acompaña el carácter íntimo de las composiciones.
La producción estuvo a cargo de Felipe Pérez y Giancarlo Tassara en Miut Audio. Gabriel Bermúdez participó como coproductor, además de grabar teclados y bajo. El álbum también cuenta con la participación de Gabriel Gutiérrez en batería, Jeremy Sánchez en saxofón y del propio Cantillano en las voces y las guitarras.
