Adiós Cometa: crecer sin perder la capacidad de sorprender

⚡Por Andrés Rodríguez, KM0

Hay bandas que nacen con un plan de carrera o con una estrategia, otras incluso parecen existir desde antes de existir, diseñadas para ocupar un espacio específico dentro del panorama musical. Adiós Cometa pertenece a la categoría contraria.

Conversamos con Emanuel Mora, su cantante y guitarrista, sobre la evolución del grupo, su sonido y el momento que vive actualmente la banda.

Cuando publicaron Franco”, su primer sencillo, la expectativa no era alta, pensaron que la escucharían los amigos, quizás algunos conocidos, y a unos cuantos les gustaría. Nada más. Sin embargo, la canción comenzó a circular por blogs y espacios especializados, encontró oídos inesperados y, de pronto, desconocidos empezaron a apropiarse de algo que originalmente había sido concebido casi como un gesto íntimo.

Así comenzó la trayectoria de una de las bandas más activas y queridas por el público de la escena alternativa nacional.

Para Emmanuel, una sola palabra resume lo que significa Adiós Cometa: catarsis. Así describe un proyecto que ha encontrado en la intensidad emocional y en la exploración sonora su forma de expresión. Cuenta que los integrantes tienen personalidades muy distintas, pero entre ellos existe una conexión que el tiempo ha fortalecido. Los años, las giras y los escenarios compartidos terminaron convirtiéndolos en amigos. Ese vínculo también se fue ampliando hacia otros músicos y proyectos de la escena independiente, hasta formar una comunidad que sienten cercana.

Escuchar Franco” junto a Un Destello de Luz”, el lanzamiento más reciente del grupo, es asistir a la evolución natural de una identidad artística que se niega a permanecer quieta. Existen similitudes evidentes entre ambos trabajos; un hilo conductor que permite reconocer inmediatamente a la banda. Pero también existe una transformación igual de evidente. Emanuel nos comenta que cuando apareció Franco, Adiós Cometa ni siquiera había tocado en vivo. El sonido de aquella primera etapa —incluyendo el EP La isla que somos— poseía algo que él describe simplemente como un sonido "clean". El problema era que esa precisión resultaba prácticamente imposible de reproducir sobre un escenario, entonces ocurrió que las presentaciones comenzaron a transformar las grabaciones. La crudeza, el ruido, la violencia sonora, la energía física y la intensidad emocional de los conciertos empezaron a filtrarse lentamente hacia el estudio. En lugar de intentar domesticar el concierto, la banda decidió permitir que el concierto contaminara las grabaciones.

El resultado es un sonido más crudo y, definitivamente, más honesto; más cercano a lo que realmente quieren ser.

Ese proceso de búsqueda también atraviesa la escritura. Adiós Cometa posee una particularidad poco común: cuenta con tres voces. Emanuel nos comenta que, por lo tanto, existen también tres formas distintas de escribir y entender las canciones. Sin embargo, hay un elemento que permanece constante: la música siempre llega primero. Todo comienza con melodías y atmósferas; las palabras aparecen después.

En el caso de Emanuel, escribir consiste en identificar primero la emoción que la música ya contiene y tratar de traducirla al lenguaje. La letra no explica la canción sino que, más bien, intenta habitar el mismo espacio emocional que la melodía ya había construido. Indica que quizá por eso resulta tan difícil determinar cuándo una canción está realmente terminada, especialmente dentro de un género donde siempre es posible agregar una nueva capa o un sonido más. Toda canción podría seguir creciendo indefinidamente. Es, sin embargo, la experiencia colectiva de la banda lo que les ha enseñado a reconocer el momento exacto en el que detenerse, el instante en que todos pueden mirar la pieza y aceptar que finalmente está lista para pertenecerle al mundo.

Dentro de la conversación nace la necesidad de preguntar cuál canción recomendaría si tuviera que presentar el grupo con una única pieza a alguien que jamás los ha escuchado. Emanuel no duda demasiado en escoger Una vida en otra parte. Y la elección no es casual. La canción funciona como una síntesis de todo el recorrido previo y, al mismo tiempo, como una declaración de intenciones sobre el futuro del grupo. Él mismo la describe como una pieza con resonancias western, atravesada por un motivo ambiental que ha ido reapareciendo a lo largo de distintos lanzamientos y que poco a poco se ha convertido en una especie de firma estética. Además, posee otra particularidad importante: es la primera canción del grupo en la que convergen dos voces principales. Aquí aparecen las voces de Mark y John dialogando y alternándose a lo largo de la pieza, aportando nuevos matices y abriendo posibilidades expresivas que hasta entonces permanecían inexploradas.

Otra pregunta inevitable aparece y, en este caso, se plantea la idea de que si pudiera regresar al momento en que todo comenzó, ¿qué le diría a aquella primera versión de la banda?

La respuesta llega casi sin pensarlo: "Que disfruten, que no se lo tomen demasiado en serio, pero tampoco demasiado a la ligera. Que encuentren el equilibrio entre no convertir la música en una obligación y recordar, al mismo tiempo, que existen personas para quienes esas canciones significan algo importante".

Pocas definiciones resumen mejor el espíritu de Adiós Cometa y, al mismo tiempo, explican cómo es que cada concierto se vuelve una experiencia única para quienes están frente al escenario, cuando la banda parece disfrutar cada segundo con la misma intensidad que el público.

Y, si la primera parte de la conversación fue sobre memoria y recorrido, la segunda estuvo inevitablemente orientada hacia el futuro.

A finales de julio y principios de agosto la banda regresó a México por cuarta ocasión.

Su primera visita ocurrió cuando fueron invitados para abrir el concierto de El Último Vecino, una experiencia que Emanuel recuerda como uno de los momentos decisivos en la historia del grupo. Esa primera vez no esperaban la recepción que encontraron. A pesar de que buena parte del público no los conocía, las personas comenzaron a acercarse a la tarima para escuchar y apropiarse de aquellas canciones llegadas desde un país a más de dos mil kilómetros de distancia. Fue, según recuerda, una experiencia transformadora. Desde entonces regresaron varias veces, alcanzando uno de sus momentos más importantes el año anterior con su participación en el festival Brillante y su paso por el icónico foro Indie Rocks.

En esta ocasión, el panorama fue distinto. Después de varias visitas al país, Adiós Cometa llegó por primera vez a México como acto principal. El recorrido incluyó presentaciones en Toluca, Satélite y Ciudad de México, los días 30 y 31 de julio y 1 de agosto, respectivamente.

Para Emanuel, el cariño del público mexicano ha sido una constante en cada visita. Se trata de un público cálido y generoso con la banda. Sumado a esto, como tocan pocas veces al año, los conciertos en México se convierten en una oportunidad para ampliar el repertorio y recuperar canciones antiguas que rara vez aparecen en los escenarios nacionales, pero que allá son solicitadas con insistencia por quienes las han convertido en parte de su propia historia personal.

Tras el paso por México, la banda ya está de regreso en Costa Rica y este viernes 7 de agosto volverá a los escenarios nacionales como invitada del concierto de Human Tetris en Mercadito La California, un reencuentro con el público local antes de continuar trabajando en la música que prepara para los próximos meses.

La gira también sirvió como la presentación internacional de Un Destello de Luz”, el trabajo más reciente del grupo, aunque la mirada no termina ahí. Emanuel nos comentó que existen otros países hacia donde les gustaría expandir el horizonte de Adiós Cometa. En ese momento prefirió reservar los detalles y únicamente adelantó que pronto habría novedades.

Hoy ya sabemos que esas novedades están cerca. El próximo 7 de agosto la banda presentará un nuevo lanzamiento internacional, aunque por ahora los detalles permanecen bajo embargo. Lo que sí es seguro es que, después de una nueva gira por México y con un concierto en Costa Rica esta misma semana, Adiós Cometa continúa creciendo sin perder esa capacidad de sorprender que los ha acompañado desde el principio.

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