Sello Furia y el Pulso Alternativo: una noche que demuestra el poder de la escena local

⚡Por Andrés Rodríguez

Noches como la del 24 de abril en el Edificio Steinvorth funcionan como prueba de que el rock alternativo nacional no solo está vivo, sino que sigue creciendo y con mucha fuerza.

El público fue puntual y antes de las 9:00 p.m. “el Stein” ya estaba completamente lleno y la escena estaba lista para demostrar de lo que es capaz. La reunión fue del público con cuatro bandas: A Su Ladera, Los Waldners, Dylan Thomas y Lentamente. Cada una de las bandas nos dio un recorrido que comprendió desde sus canciones más nuevas hasta las que ya son piezas clásicas de sus repertorios. 

La noche arrancó puntual, a las 8:30 p.m., con A Su Ladera subiendo al escenario para ponernos a todos en la audiencia a soñar.

Presenciar un concierto de A Su Ladera amerita cerrar los ojos y dejarse llevar por los sonidos, los ambientes y las texturas que cada uno de los músicos sabe generar. Guitarras etéreas y melódicas que hacen sentir a la audiencia como si levitara, incluso en un espacio donde ya era imposible caminar porque cada rincón del Steinroom estaba ocupado por un público deseoso de escucharles. Los teclados construyeron una atmósfera onírica y vibrante; y la base de bajo y batería sabe conectar con la audiencia desde las primeras notas. Su set encendió la noche con la facilidad que pocas bandas tienen y logró un vínculo inmediato con cada espectador. Una de las canciones favoritas fue "Parque Vargas", interpretada de forma impecable y confirmando así por qué la banda ha crecido con tanta rapidez dentro de la escena. 

La segunda banda en subir fue Los Waldners, quienes, con flores blancas en sus cabellos, demostraron por qué siguen siendo una de las agrupaciones más consolidadas de la escena alternativa nacional. Conversando con Gustavo, su bajista, comentaba que calculaba que tenían unos 10 años de no tocar en el Steinroom; sin embargo, retomaron el escenario con una experticia de primer nivel, dominando tanto el espacio como la energía del público desde el inicio.

Abrieron con la frase “esta no la conoce nadie” y ofrecieron un recorrido que incluyó canciones de “Eclipse Total del Corazón” -álbum que ya este año cumple 12 años-, así como tres temas nuevos de un álbum que, según comentaron, está próximo a salir. La fuerza de sus letras y melodías hicieron que el público no quedara satisfecho con su set y pidieran insistentemente una canción más. La banda respondió a esto quedándose en el escenario y regalando las notas de “Ella Usaba Vestidos”, tema que Luis cedió casi por completo a un público que lo coreó sin perder ni duda una sola palabra.

Siendo las 11 de la noche subió al escenario Dylan Thomas para dar una verdadera cátedra del indie y el dreampop. Con su entrada también llegó una transformación en la dinámica de los espectadores, quienes pasaron de la contemplación al movimiento, y el mosh comenzó a tomar forma entre la audiencia, manteniéndose hasta la última canción de la banda. La agrupación nos brinda una apuesta sonora cargada de capas melódicas, distorsiones cuidadas, una voz y letras que navegan la nostalgia y una sección rítmica que brinda mucha intensidad; no obstante, no tienen dificultad en equilibrar pasajes introspectivos, con la euforia que el público muestra en cada canción. La banda demostró el control del público, dejándoles apenas respirar entre canciones, antes de volver a sumergirles en su sonido envolvente, siendo así una de las agrupaciones más coreadas de la noche. 

Finalmente, ya pasada la media noche, Lentamente subió a la tarima para dar al evento un cierre con broche de oro. Su presentación confirmó la vigencia de “Bienvenida”, álbum que cumple ya tres años y que marcó un hito en la escena local, en palabras de su cantante Arío Rojas, este álbum transformó la vida de la agrupación porque fue el que les hizo sentir por primera vez una conexión real con su público. Con una ejecución precisa y emocional, la banda logró mantener a flor de piel la energía acumulada durante toda la noche, llevando al público a un último viaje en una noche que se sintió tanto catártica como celebrada. 

Se destaca, además, el esfuerzo de Sello Furia dentro de la escena nacional. La curaduría de las bandas y la selección de los espacios evidencian un trabajo cuidadoso que les hace sobresalir por encima de otras propuestas locales. El ambiente se mantuvo seguro en todo momento, y difícilmente hubo alguien que saliera del lugar sin una sonrisa en su rostro y la sensación de haber presenciado una noche significativa para la música del país. 

Conversamos sobre esto con algunos de los asistentes y coinciden en que Sello Furia no solo organiza conciertos sino que construye espacios de encuentro para la escena. Su trabajo se percibe en la buena organización del evento, en la calidad de las propuestas y en la sensación de que hay una identidad clara detrás de un sello que está potenciando la escena nacional hacia una proyección cada vez mayor.

Kilómetro Cero

Kilómetro Cero es la plataforma que late al ritmo de la música de Costa Rica, Centroamérica y Latinoamérica. ¡Compártenos tus noticias y novedades a kilometro0cr@gmail.com ⚡¡Únete a nuestro canal de WhatsApp y mantente al tanto de todo lo que sucede!

https://kilometrocero.rocks
Anterior
Anterior

Adrián Montero pone el nombre de Costa Rica en alto con tres premios en Estados Unidos

Siguiente
Siguiente

Sotomayor estrena “Wabi Sabi”, un disco que celebra 10 años de historia y hermandad