Mike Aguilar “La música, al final, es como un libro de tu vida”
⚡Por Nina Sojo, KM0.
Mike Aguilar
Mike Aguilar tenía alrededor de 15 años cuando encontró una guitarra vieja, sin cuerdas, en el clóset de una habitación que había quedado desocupada en casa de sus abuelos. Poco a poco consiguió las cuerdas y compró un cancionero de boleros. En lugar de aprender aquellas canciones, comenzó a estudiar los acordes, combinarlos y escribir las primeras composiciones.
La música apareció en un momento difícil de la vida. Aguilar creció con sus abuelos paternos, en medio de una historia familiar atravesada por la ausencia, los problemas de drogadicción de sus padres y el asesinato de su madre. A través de las canciones encontró una manera de expresar experiencias que lo habían acompañado desde la infancia.
“Lo que hacía era acomodar los diferentes [acordes] y hacer una canción en base a toda esta historia un poco fuerte que tenía sobre mis padres, sobre las drogas, sobre la soledad, sobre muchas cosas que pude canalizar a través de la música”, recuerda.
Una de las primeras canciones estuvo dedicada a Dupy, un perro que tenía entonces. Otra fue “Volver a mí”, una composición que muchos años después recuperaría para grabarla con Zakate, uno de los proyectos que formaron parte de su recorrido musical.
Con ayuda de un amigo que le enseñó más sobre guitarra, comenzó a profundizar en la composición y descubrió el lugar que quería darle a la música en su vida.
“Me di cuenta definitivamente que era algo que me encantaba, que me sanaba, que me ayudaba. Y empecé a hacer canciones”.
Aquella guitarra encontrada por casualidad fue el punto de partida de una trayectoria que hoy celebra 25 años de actividad musical, con numerosas agrupaciones, grabaciones y colaboraciones. Este jueves 15 de octubre, Mike Aguilar reunirá parte de esa historia en 25 Cambios, un concierto en Mundoloco que recorrerá distintas etapas de su carrera.
Los primeros pasos sobre los escenarios llegaron con Alter Ego, una banda que formó junto a amigos como Wina, Fabricio y Mario Astorga. De aquellos años recuerda una presentación en el bulevar de El Molino, en Cartago, junto a Calle Dolores, otra agrupación que comenzaba a abrirse camino.
También conserva la memoria de las primeras grabaciones en Radio U, donde trabajaron con Leo León. En el estudio contiguo grababa José Coto, fundador de Calle Dolores y Adaptados, con quien posteriormente desarrollaría una amistad y distintas colaboraciones musicales.
De aquella época surgieron grabaciones caseras que Aguilar reunió en un recopilatorio titulado 1998, disponible en plataformas digitales. Algunas de esas composiciones encontrarían una nueva vida en Cuarto Paralelo, la agrupación con la que comenzó a darse a conocer más ampliamente.
Junto a Iván, Cali y Julián grabó “Prohibido Caer”, un álbum de rock profundamente personal. Las canciones abordaban la drogadicción de sus padres, la muerte de su madre, el abandono y las experiencias de crecer lejos de ellos.
Cuarto Paralelo.
De esa etapa recuerda especialmente “Al otro lado”, cuyo videoclip, según relata, recibió un reconocimiento en México. La banda fue invitada a participar en una actividad relacionada con el premio, pero no contó con los recursos económicos para viajar.
Cuarto Paralelo ocupó un lugar importante en su desarrollo como compositor. Sin embargo, Aguilar sentía curiosidad por explorar otros sonidos, especialmente aquellos vinculados con la música latinoamericana.
Así surgió Palo Malo, un proyecto que comenzó a gestarse durante el embarazo de la madre de su hija. En ese periodo escribió las canciones de “+ vivos que nunca”, un álbum de 17 temas grabado con Pipo Chávez en Musitica, para el cual reunió a familiares y músicos cercanos.
La producción abrió espacio al ska y a ritmos más cercanos a sus intereses musicales. Posteriormente llegó Zakate, una agrupación de reggae con la que grabó el EP “Dale” y recuperó “Volver a mí”, aquella canción escrita durante la adolescencia, esta vez con la participación de Salomón Peña.
La exploración continuó con San Blas, proyecto con el que incursionó en el punk rock, influido por la admiración que sentía hacia Adaptados y por la amistad que mantenía con varios de sus integrantes.
En paralelo, Aguilar ha desarrollado una extensa producción como solista, con canciones de distintos estilos y colaboraciones. Entre esos trabajos figura la musicalización de poemas del pintor Antonio Mejía, una experiencia que amplió sus posibilidades de creación.
Los Hijos de Tencha
Con Los Hijos de Tencha, el proyecto que actualmente ocupa un lugar central en su actividad musical, ha profundizado en la cumbia, el son, el tambito y otros ritmos latinoamericanos. El álbum “Cumbia Salvaje” es una de las producciones que recomienda para acercarse a esta etapa.
La variedad de géneros responde a una curiosidad que lo ha acompañado desde sus comienzos. Aguilar recuerda que algunas personas interpretaron los cambios de estilo como intentos por encontrar una fórmula comercial, aunque para él han sido una oportunidad de experimentar y compartir con músicos de distintas tradiciones.
“Me gusta el punk, me gusta la cumbia, me gusta el reggae, me gusta la salsa, me gusta la música instrumental, me gusta la música clásica”, explica.
Esa disposición a explorar también está detrás del nombre elegido para el concierto de aniversario.
25 Cambios hace referencia a los años transcurridos y a las transformaciones que ha experimentado como músico y como persona. Las decisiones, los errores, los aprendizajes y las personas que ha conocido forman parte de un recorrido que continúa en movimiento.
“El Mike de hoy no es el mismo de ayer”, reflexiona al explicar el sentido de la celebración.
Cuando se le pregunta qué permanece de aquel joven que comenzó con Alter Ego y Cuarto Paralelo, responde con dos palabras que resumen buena parte de su trayectoria.
“Lo que permanece del Mike de aquel momento de Cuarto Paralelo, de Alter Ego, de hace 25, 28 años es la constancia y la necedad”.
Esa insistencia ha sido importante para sostener una carrera musical independiente en Costa Rica. Aguilar considera que el país cuenta con muchísimo talento, pero que los espacios disponibles para presentar propuestas originales siguen siendo limitados.
Desde su experiencia, algunos festivales y establecimientos recurren repetidamente a los mismos artistas para asegurar la asistencia del público, una dinámica que dificulta la participación de agrupaciones emergentes.
A pesar de esas condiciones, ha continuado componiendo, grabando, produciendo videos y desarrollando proyectos. El trabajo constante le ha permitido colaborar con numerosos músicos y productores, entre ellos Salomón Peña, Alberto Ortiz, Eternal Richie, Diego Burga y Marcos Monerat.
También ha recibido reconocimientos y nominaciones a los premios ACAM. Pero cuando mira hacia atrás y piensa en lo que ha construido durante estos años, los recuerdos más valiosos están relacionados con las personas que han participado en las canciones.
“Lo que he construido es un montón de buenos amigos, un montón de recuerdos hermosos y lo más lindo es haber dejado plasmado todas esas etapas en música”, cuenta.
Cada grabación le permite regresar a un momento de la vida, recordar a quienes estuvieron presentes y reconocer las experiencias que dieron origen a las composiciones.
Algunas historias tienen un significado especialmente cercano. Una de ellas es la canción en ritmo de ska que escribió para el Club Sport Cartaginés, una pieza que conecta la música con sus raíces familiares.
Su abuelo, quien trabajó para el equipo y tiene 92 años, vive a unos 200 metros del estadio. Cada vez que escucha sonar la canción, llama a Mike para contarle que la están poniendo.
También ha compuesto canciones a petición de otras personas, a partir de historias que le comparten y que luego transforma en música. Algunas han acompañado momentos familiares, celebraciones y nacimientos.
Le emociona encontrar esas composiciones en publicaciones de personas que las incorporaron a acontecimientos importantes de sus vidas. Algo parecido sucede cuando alguien se le acerca para contarle que una canción le recuerda a su madre o a una persona querida, aunque haya sido escrita originalmente por una razón completamente diferente.
Para Aguilar, esa capacidad de las canciones de adquirir nuevos significados es una de las experiencias más gratificantes de componer.
Otra de las piezas que guarda un lugar especial es “Gotas en la arena”, escrita para su hija. La interpretará durante el concierto del 15 de octubre, apenas un día después de que ella cumpla 15 años.
La joven estará entre el público y Mike anticipa que será uno de los momentos más emotivos de la noche. Solo imaginarla sentada frente al escenario le hace pensar que difícilmente podrá terminar de cantar sin llorar.
El concierto reunirá a Hugo Luis Monge en teclados y voces, Fer Bonino en guitarra, Gustavo Ramírez en bajo, Ale Amador en violín y Varo Chacón en batería, además de algunas participaciones invitadas que prefiere mantener como sorpresa.
El repertorio incluirá canciones de Cuarto Paralelo, Palo Malo, San Blas, Los Hijos de Tencha y su trabajo como solista, junto con composiciones recientes.
Aguilar prepara una presentación íntima, pensada para reencontrarse con amigos, compartir recuerdos y agradecer a quienes han participado en las distintas etapas de su carrera.
“Voy a llorar un montón, voy a reír un montón, voy a abrazar un montón de gente y voy a festejar”, anticipa.
Después de 25 años, las ganas de componer permanecen. Quiere continuar desarrollando Los Hijos de Tencha, explorar nuevas canciones y mantener las colaboraciones que han acompañado su trabajo.
A quienes todavía no conocen su música les recomienda comenzar por las producciones más recientes y retroceder hacia las primeras grabaciones. En las plataformas digitales reúne una lista titulada “Toda la Música de Mike Aguilar”, que permite escuchar desde cumbia y reggae hasta punk, rock y composiciones de otros géneros.
“Yo a todo mundo siempre le he dicho que si me quiere conocer verdaderamente de alguna forma, que vaya y que escuche mi música”, afirma.
Con los años, las grabaciones se han convertido en una forma de conservar experiencias, amistades y momentos que todavía puede reconocer al volver a escucharlas.
Aguilar imagina que algún día, cuando sea mayor y la memoria comience a fallarle, podrá sentarse en una hamaca, en alguna playa de Costa Rica, poner a sonar las canciones y recordar a los amigos con quienes las grabó, los lugares que conoció y los momentos que compartieron.
“El poder escuchar la música, al final es como un libro de tu vida”, dice.
La imagen conecta con aquella habitación donde, siendo adolescente, encontró una guitarra sin cuerdas y comenzó a escribir para expresar las experiencias que le dolían. Hoy las canciones también guardan amistades, encuentros, viajes, celebraciones y recuerdos de una vida dedicada a la música.
Veinticinco años después, Mike Aguilar continúa componiendo. Todavía quedan historias por contar.
El concierto 25 Cambios se realizará el jueves 15 de octubre, a las 8:00 p. m., en Mundoloco. La entrada tiene un costo de ₡5.000. Reservaciones mediante SINPE Móvil al 6490-1415.
