Burgos decidió hacer lo suyo y ahí empezó todo
Burgos no empezó de cero cuando decidió lanzarse como cantautor. Empezó desde lo que ya venía escribiendo en silencio desde hace años, desde canciones que no tenían todavía un lugar claro, pero sí una intención. En 2023, ese impulso tomó forma cuando decidió darse su propio espacio.
“Toda la vida escribí cosas”, cuenta. Antes de ese paso había formado parte de proyectos como neon&people, una etapa que recuerda por su paso por estudio y por haber trabajado en Lúcuma junto a Tweety González.
El proceso, sin embargo, lo fue empujando hacia otro lugar, marcado tanto por las dinámicas propias de una banda como por la pausa que trajo la pandemia. En ese contexto aparece una decisión que define su camino. “Ya después yo dije, bueno, voy a hacer lo mío, digamos, a agarrar mis letras”.
A partir de ahí, Burgos empieza con una propuesta donde la escritura ocupa el centro, con canciones que nacen de lo cotidiano, de experiencias propias y cercanas, y de situaciones que muchas veces se sienten individuales pero que terminan siendo compartidas. “Se inspiran en lo cotidiano, en experiencias de vida, experiencias de personas cercanas o de situaciones que uno ve”.
Esa necesidad de decir también tiene una intención clara dentro de su proyecto. “Quise exteriorizar esa parte muy íntima mía a través de la música y compartirlo con demás personas”, explica sobre el impulso que lo llevó a dar ese paso hacia lo solista.
Su primer lanzamiento como Burgos fue “Sentidos” en 2024, una canción que funcionó como carta de presentación dentro de la escena de cantautores y que le permitió empezar a moverse en espacios como micrófonos abiertos, donde encontró una red de apoyo entre artistas. “Hay una comunidad muy bonita, muy grande de cantautores acá en Costa Rica”, señala.
El crecimiento del proyecto no fue inmediato, pero sí constante, con un proceso en el que fue sumando músicos, afinando su sonido y entendiendo mejor hacia dónde quería llevar su propuesta dentro de un registro cercano al pop rock.
Uno de los momentos clave en ese recorrido llegó durante un showcase en Costa Rica, donde presentó una canción que terminaría marcando un antes y un después en su proceso. Ahí conoció al productor estadounidense José Conde, quien se interesó en su música y le propuso trabajar juntos en el desarrollo del tema.
“Fue un año de trabajo”, recuerda sobre ese proceso que daría forma a “Destinos”, una canción que no solo amplía su sonido, sino también la escala de su proyecto. “Fue una canción que fue creciendo, creciendo, creciendo”.
La producción se desarrolló entre Costa Rica y Estados Unidos, con grabación en Red Stag Studio en Los Yoses, la mezcla realizada por José Conde, y la masterización en Sterling Sound. “Darle un nivel de ya detalle internacional a la canción”, explica, en referencia a ese salto en lo técnico.
Aún así, Burgos mantiene claro el eje de su propuesta, que sigue estando en la conexión con quien escucha y en la posibilidad de reconocerse en lo que se dice. “Hay situaciones que pensamos que solo nos pasan a nosotros y realmente no es así”.
Ese mismo enfoque atraviesa lo que viene. Actualmente trabaja en un EP de tres canciones como solista, producido junto a José Conde, donde retoma esa línea íntima desde la que escribe, incorporando temas que abordan tanto momentos personales complejos como experiencias ligadas al amor y al encuentro.
En paralelo, Burgos continúa desarrollando su proyecto en banda con Nébula, donde sus canciones toman otra forma y crecen en colectivo, ampliando las posibilidades de su música sin dejar de lado su identidad como compositor.
“Esto es Burgos, esto es Nébula, esto somos nosotros”, dice sobre ese doble frente que hoy define su presente. Su camino no se plantea como una división, sino como una expansión que le permite explorar distintas formas de llevar sus canciones, manteniendo siempre un punto de partida claro en la experiencia personal.
Todo empezó cuando decidió hacer lo suyo. Y desde ahí, el proyecto no ha dejado de crecer.
