Abedúl: “Las influencias cambian, pero la personalidad es la que termina unificando todo”

⚡Por Nina Sojo

La música de Abedúl nació de la mezcla. Reggae, R&B, rock, funk, pop y sonidos latinoamericanos han atravesado el camino de la banda nacional, pero con los años sus integrantes descubrieron que la identidad no estaba en elegir una sola dirección, sino en encontrar una forma propia de unir todas esas corrientes.

Ese proceso tomó forma en Manglares”, su primer álbum de estudio, que nos lleva por un recorrido de diez canciones que representa una etapa de crecimiento, transformación y consolidación para la agrupación integrada por Federico Pacheco (voz y guitarra), Gustavo Enrique Gascue (bajo y producción), Andrés Villalobos (batería), Anthony Cordero (saxofón) y Jordán León (teclados).

“Creo que fue desde el principio, cuando empezamos a hacer la música que realmente nos nacía sin mucha etiqueta ni necesidad de encajar en un género específico. Durante años sacamos sencillos y experimentamos con distintos sonidos, y cada canción nos enseñó algo. En algún momento vimos hacia atrás y entendimos que todas esas influencias ya estaban conviviendo de forma natural. Ahí sentimos que ya existía una identidad y que valía la pena contar una historia más grande que una sola canción”, explicó la banda a KM0.

El nombre del álbum toma como referencia los manglares, ecosistemas donde se encuentran corrientes de agua dulce y salada. Para Abedúl, esa imagen terminó convirtiéndose en una metáfora de su propio proceso creativo en el que distintas raíces, experiencias y sonidos coexistiendo hasta formar un mismo lenguaje.

“La amistad es una de ellas. Antes que compañeros de banda somos amigos. También está la curiosidad por explorar música sin ponernos límites y el deseo de crear algo auténtico. Y por supuesto nuestras influencias: crecimos escuchando reggae, rock, funk, R&B, pop y música latinoamericana. Todas esas raíces conviven en Abedúl igual que en un manglar conviven diferentes ecosistemas”, señalaron.

En una época marcada por los lanzamientos constantes y la velocidad de las plataformas digitales, la agrupación decidió apostar por el formato álbum como una experiencia completa.

“Un disco permite construir un viaje. Cada canción tiene vida propia, pero cuando las escuchás en orden aparece una narrativa, una evolución emocional y musical. Nosotros queríamos que quien escuchara Manglares sintiera que estaba recorriendo diferentes momentos de una misma etapa de la vida, no solamente escuchando canciones aisladas”, comentaron.

Aunque las canciones nacieron en momentos distintos, entre guitarras, notas de voz e ideas personales, con el tiempo la banda encontró un hilo conductor que les mostró que todas pertenecían a una misma historia.

“Nunca nos sentamos diciendo ‘vamos a escribir un disco sobre esto’. Cada canción nació de experiencias distintas, pero cuando empezamos a reunirlas aparecieron temas que se repetían: el cambio, las despedidas, el crecimiento, la búsqueda de algo mejor. Ahí entendimos que el álbum ya tenía una identidad propia y solo había que dejar que esa historia se contara sola”, recordaron.

La naturaleza también aparece como parte fundamental del imaginario de Abedúl. Desde su nacimiento en 2020, la banda ha construido una relación entre música, paisaje y entorno, influenciada por crecer y crear desde Costa Rica.

“Costa Rica tiene una relación muy cercana con la naturaleza y eso termina permeando la manera en que vivimos y creamos. Hay una calma, un ritmo y una sensibilidad que forman parte de nosotros. No intentamos sonar ‘costarricenses’, simplemente hacemos música desde el lugar donde vivimos, y eso inevitablemente aparece en nuestras canciones”, expresaron.

Esa libertad también define la manera en la que la agrupación combina géneros. Para ellos, el objetivo nunca ha sido calcular cuánto tiene una canción de cada influencia, sino dejar que cada composición encuentre su propio camino.

“Nunca pensamos en porcentajes ni en etiquetas. Las canciones nos van diciendo qué necesitan. Lo que mantiene unida toda esa mezcla es nuestra forma de escribir, la voz de la banda y la manera en que tocamos juntos. Al final, las influencias cambian, pero la personalidad de quienes hacen la música es la que termina unificando todo”, afirmaron.

Producido por GasRecords en Costa Rica y masterizado por Andrés Mayo en Argentina, Manglares” marca también una nueva forma de entender el proyecto hacia adelante: con más confianza, pero manteniendo la curiosidad que los llevó a crear música desde el inicio.

“Cambió nuestra confianza. Hoy sabemos mucho mejor quiénes somos y qué queremos decir. También aprendimos a trabajar con más paciencia y a tomar decisiones pensando en el largo plazo. Lo que esperamos que nunca cambie es la libertad para experimentar, la amistad entre nosotros y las ganas de seguir disfrutando hacer música sin perder la curiosidad”, concluyeron.

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